La comida griega está basada en alimentos frescos cocinados de manera sencilla y muy sabrosa, utilizamos los mismos ingredientes pero preparados y aliñados de manera distinta.
A parte de la tradicional musaka o los calamaris (calamares rebozados con harina, aunque en muchos sitios pongan en tempura) tienen una amplísima variedad de ensaladas, guisos de pulpo con berenjena, mejillones al vapor con ouzo (un licor de anís) por poner un ejemplo y se pueden degustar en una cena compuesta de mezes, aperitivos variados.
El centro de Atenas está plagado de sitios turísticos, en muchos de ellos el precio de la cerveza sale casi al doble que en una taberna frecuentado por griegos, pero si estamos visitando la Acrópolis, lugar plagado de guiris por excelencia, un buen sitio para comer es la cafetería del museo de la Acrópolis, no es caro y sus vistas impresionantes. Se puede comer por 15€ por persona con cerveza o copa de vino y sin postre, las raciones son muy grandes, yo probé el guiso de pulpo con berenjena, mejillones cocinados con ouzo y ensalada de lentejas con boquerones en vinagre, todo más que bueno.











